martes, 8 de mayo de 2012
CRÍTICA - THE SHINS (Port of Morrow, 2012)
Ya podemos escuchar Port of Morrow, el nuevo trabajo de The Shins. Bueno, en realidad, puedes oírlo si no tienes nada mejor que hacer. Cinco años después del irregular Wincing the Night Away, los oriundos de Alburquerque han parido uno de los discos más planos e insípidos de lo que va de 2012, y es que, tras numerosos proyectos paralelos y fichar por la multinacional Columbia Records, era fácil intuir que The Shins no iban a publicar un disco decente, es decir, con una calidad compositiba en la línea de los excelentes Chutes Too Narrow y Oh, Inverted World, sus mejores elepés hasta la fecha, publicados con el sello Sub Pop.
"Rifle´s Spiral" da el pistoletazo de salida... y de la pistola no sale nada, ni tan siquiera un chisquetazo de agua. Es una malgama de sonidos que hacen creer que te has equivocado de disco, piensas que no pueden ser The Shins, pero sí lo son. "Simple Song" cerciora que Port of Morrow es un disco de The Shins, al menos en lo que a sonido se refiere pese a que la melodía es del montón. Conforme se suceden las canciones, como por ejemplo "It´s Only Life" y "September", Port of Morrow nada hacia orillas más intimistas, donde las composiciones de James Mercer congenian más con las melodías típicas de la banda norteamericana. No obstante el disco se hunde en un mar plano, donde el bajo resalta demasiado y las guitarras sucumben en unas corrientes de pop sin fuerza. Parece más un trabajo solista de Mercer que un proyecto en conjunto. Definitivamente se han olvidado de la austeridad y de los ideales lo-fi que los hicieron grandes y se han conformado con lo fácil. Donde no hay riesgo no hay emoción y, hoy por hoy, The Shins son batidos de pera sin azúcar, eso si, con arnés. Una lástima.
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