lunes, 16 de abril de 2012

Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969)

Nada mejor que empezar este blog, o mejor dicho, futuro proyecto de blog,que con una caravana de teclas y huellas digitales para presentar el film que nos ocupa hoy: Grupo Salvaje, de Sam Peckinpah (Fresno, 1925). La película narra las pericias de un puñado de atracadores que luchan por vivir en un mundo cambiante al que no pertenecen ya que quedaron anclados en otra época, en otra filosofía de vida, que les permitió vivir de la delincuencia a caballo entre las mujeres y el tequila, entre balas y risas. Un trato con los soldados mejicanos, y el ímpetu de un joven compañero, les llevará a poner a prueba, una vez más, los principios con los que han sobrevivido todo ese tiempo. Un cazador de recompensas, antiguo socio de los ladrones, intentará atraparlos con la ayuda de unos incompetentes desalmados.

Se trata del primer puñetazo en la mesa de Peckinpah en el panorama cinemátográfico de finales de los sesenta. Habían pasado cinco años desde que dirigiera Mayor Dundee (1964), con la que sentó las bases de su estilo, tan solvente en el género western. En Mayor Dundee, título protagonizado por Charlton Heston, se atisba la visión desoladora y violenta que caracterizó la filmografía del director californiano, pero Grupo Salvaje fue la primera película que se puede considerar como el primer producto cien por cien Peckinpah. Aquí nos encontramos el uso frecuente de la cámara lenta, el montaje rápido y confuso en las escenas de acción, la presencia contundente de la sangre, los escabrosos títulos de crédito iniciales, la banda sonora de Jerry Fielding (quien repetiría con Peckinpah en Perros de Paja y Quiero la cabeza de Alfredo García) y, ante todo, el realzamiento de la amistad, siempre bañada por el lirismo que impregnó casi todas sus cintas.

Mención a parte merece el dúo protagonista: William Holden y Ernest Borgnine, dos actores entrados en años que, aunque se acercaban a un ocaso profesional (sobre todo en el caso de Holden), nos brindaron una interpretación natural, realista, intensa y pausada cuando el personaje lo requería. Contemplar a Holden y Borgnine es como ver a dos amigos atemporales, dos camaradas que, pese a su naturaleza delictiva, no pueden parar de despertar simpatía al espectador. El elenco lo completan Robert Ryan, genial en su papel de cazarecompensas melancólico, y Edmond O´Brian, el entrañable anciano que les acompaña.

Se puede afirmar que Grupo Salvaje supuso, pese a ser vilipendiada y mutilada por la Warner, una reinvención del western. Y digo "una" y no "la" pues, bajo mi punto de vista, Sergio Leone y su Trilogía del Hombre sin Nombre o del Dólar fue otra regeneración del género,anterior a ésta, con muchos puntos afines a las películas de Peckinpah, pero distinta, al fin y al cabo. Seguro que Bloody Sam, como se le llamó a partir de entonces, bebió de Leone, pero también es seguro que fue pionero en aunar violencia y trasfondo psicológico con innovaciones técnicas que hicieron de su cine un cine de autor, tan personal como imprescindible, que defendió en otros títulos del oeste, como La balada de Cable Hogue y Pat Garrett y Billy el Niño, y en otros thrillers inolvidables, tales como La Huída y, la ya nombrada, Perros de Paja.

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