jueves, 18 de febrero de 2016

CRÍTICA - ULISES LIMA (For All That Matters, 2015)



Parece lejana  aquella década de los ochenta. Tal observación nos hace sentir un poquito más mayores a aquellos que, de una u otra forma, vivimos aquellos años. A día de hoy aquella década está de moda. En general me parece una mala idea; una iniciativa ñoña y vintage que, eso sí, funciona con USB y batería de litio, vayamos a que se me joda mientras voy en la bici.

Por eso ha sido una muy grata sorpresa encontrarme con un grupo actual que actúa de máquina del tiempo. Me hacen viajar a Washington DC. Fecha de avistamiento: 1980. Joder, miro a mi alrededor y veo a una multitud de desalmados con cresta machacándose los unos a los otros a ritmo de pogo. Y en ése escenario está la banda que es el objeto de nuestra mirada telescópica:Ulises Lima. Me dicen que son españoles. No me lo creo. Les pido el DNI. Son de Madrid. Dios.

Perdonen esta fantasía matinal sabor a earl grey, pero es lo que invade mi mente al escuchar su último elepé: For All That Matters.

En su primera escucha el plástico emite un olor  a Dischord Records que es, en primera instancia, tan agradable como le puede parecer a una distinguida dama el aroma a Chanel Nº5. Mientras se despiezan los diez cortes de los que se compone el álbum, veo imágenes de Ian Mackaye saludando a unos  Rites of Spring pasados por una Thermomix marca Fugazi. Pero Ulises Lima es algo más que una banda que rinde, sin dudas, un estupendo homenaje a la escena hardcore de la capital de los Estados Unidos de los años ochenta.

La formación madrileña, compuesta por Paul, Ramon y Tote lleva funcionando desde principio de la década. Tan sólo a golpe de sencillos y pequeñas grabaciones (me refiero a la ínfima opulencia financiera de las sesiones) Ulises Lima ha luchado por hacerse un hueco, a base de codazos, en el panorama musical patrio que necesita urgentemente de savia nueva que se desmarque de la masiva tendencia pop que llena blogs y sellos discográficos por doquier.

For All That Matters, publicado en España por Caleiah (casa de nombres tan interesantes como Rollercoaster Kills ó Hurricade) y por Good Post Day Recs (Inglaterra), es el mejor trabajo del trío. Es más melódico, más intenso  y  está mejor compuesto que el notable Waiting For The Summer. Las canciones, registradas en Holy Tubes en tan sólo dos días, son un ejemplo de cómo una banda puede sonar a lo que pretende y a muchas  cosas más de las que se les presupone. Se dice que son emo. Yo, partiendo de que la etiqueta es, cuanto menos, sospechosa, considero que Ulises Lima son punk, hardcore, rock…. Escuchen el corte que abre el disco, Wage, y juzguen por ustedes mismos.
Los trallazos típicos del género se mezclan con cambios de velocidad e intensidad que hacen que el oyente no se pueda acomodar a un solo sonido. Éste es uno de los grandes méritos de este For All That Matters, que responde a una etiqueta en concreto, el hardcore, pero que la moldea, la estira y la moja, añadiendo así un incentivo en vías de extinción: el lenguaje propio. Estamos pues ante la mejor entrega de una banda joven que, si sigue apostando por su propio instinto, nos va a dar más de una buena noticia en el futuro, que se presenta en forma de polaroids digitalizadas repleta de bandas pop que no dicen nada en absoluto.




lunes, 30 de noviembre de 2015

Una pastelería en Tokio (An, 2015)

Sentaro es un pastelero que regenta su propio negocio en Tokio. Los dorayakis que prepara Sentaro, pese a no ser extremadamente buenos, gozan de buena fama entre sus fieles comensales. Cierto día aparece por el local una anciana, quien se ofrece para trabajar en la pastelería. Pese al inicial rechazo de Santaro, éste la contrata y la mujer le enseña a elaborar An, la pasta dulce de habichuelas de la que están rellenos los dorayakis. Pronto el éxito llama a las puertas de la pastelería y Sentaro descubrirá en Tokue algo más que una empleada.

La directora japonesa Noami Kawase dirige y escribe este film, el décimo de su carrera. La prolífica reaizadora, de tan sólo 46 años, vuelve a conmover con una historia relativamente sencilla pero que propone un gran número de matices y lecturas al espectador. Kawase se basa en la obra de Durian Sukegawa para volver a poner de manifiesto, una vez más, que se puede hacer cine de alta categoría con pocas herramientas técnicas, tan "sólo" con sobriedad narrativa y trabajo con los actores.

Las interpretaciones de la veterana Kirin Kiki (Tokue)y Miyoko Asada (Sentaro) son el engranaje perfecto para el guión de Kawase, que busca, y encuentra, emocionar al público desde la simplicidad técnica. Los movimientos de cámara son escuetos y precisos, no interfieren en la atención del respetable. La fotografía es estática pero, no por eso, menos bella. Los planos detalle de la preparación del An, ó la filmación de los cerezos en flor, son muestras de ello.

Kawase es una fiel representante del cine japonés más contenido, el que busca suscitar más que impresionar. Nombres tan ilustres como Ozu y Mizoguchi son los predecesores de este modo de entender el cine, que tienen en Kawase una digna heredera. La directora ya sorprendió a la crítica con su primer largometraje, Suzaku, que le valió la Cámara de Oro en el Festival de Cannes de 1997. Su penúltimo film, Aguas Tranquilas,recibió elogios tanto del público como de la crítica y recuperó el pulso después de un periodo de escasa fortuna, tras las imprescindibles El Bosque del Luto y Shara.

Siéntense pues en la butaca y no esperen nada. Sólo déjense llevar por la historia, los personajes y, por qué no, por la vida. Estamos ante un film primaveral, fresco e impetuosamente reflexivo.



domingo, 27 de abril de 2014

CRÍTICA - SEBADOH (Defend Yourself, 2013)





Hay bandas sin las cuales el paso del tiempo es el doble de lento. Sus notas agilizan esos días espesos, pastosos y apáticos. Si este tiempo se convierte en años, catorce para ser exactos, pues el caso puede llegar a ser casi de análisis clínico. Pero menos mal. Los Sebadoh se han desperezado. Tras unos cuantos bostezos y estiramientos, Lou Barlow y compañía han entrado en el estudio y han cocinado un plástico que se puede paladear una y otra vez sin que éste pierda una pizca de sabor.

"I Will"  es la elegida para quitar las telarañas. Pop rock de alto voltaje macerado en una melodía vocal marca de la casa Barlow. Es una buena apertura ya que nos da pistas de lo que este  Defend Yourself nos deparará. "Love You Here" asienta las vigas  sobre las que se va a edificar el disco: un sonido austero pero bien equilibrado, sin adornos, con melodías de calidad y, ante todo, sincero. "Beat" es el primer corte que entra en el reino Encima de la Media con una línea de bajo pegadiza y potente empapada por una guitarra sucia y descarnada. "Defend Yourself"  sigue la línea de "Beat". Contiene un intervalo de apenas unos segundos donde parece que los Earth se apoderan de los instrumentos. El puente también rememora a los Radiohead computerizados de 1997, pero con el sello Sebadoh. El corte que le sigue, "Oxigen", es una píldora pop que nos recuerda por qué Barlow era tan clave como J. Mascis en los Dinosaur Jr.

En el ecuador del disco nos encontramos con "Once", sorprendente pieza instrumental que, pese a no tener el baluarte de la voz de Barlow, se encuentra entre lo mejor, sin duda, de Defend Yourself. "Inquiries"  y "State of Mine" son un giro sutil hacia un camino en cuyo horizonte se dejan ver destellos de los Creedence. "Final Days" es un portazo  en los morros. Volvemos a los noventa. La faringe de Barlow firma la mejor colección de notas del álbum. El reverb le va muy bien.... y no hablemos del punteo de Primero de Primaria de guitarra: extraordinario.

Siento si repito en exceso la palabra MELODÍA. Me lo van a permitir. Esto es así. Esto es "Can´t Depend": canción sublime donde las haya. Todo es perfecto. La voz, el bajo, la guitarra (otro brutal punteo de parvularios), el sonido... Sencillo y apabullante. Sí, con Sebadoh estos dos adjetivos suelen ir de la mano, aunque a muchos les duela. "Let It Out" instala la primera bajada de revoluciones en toda regla que bien podría haber pertenecido a algunos de los discos en solitario de Lou Barlow. Le sucede
"Listen", un compendio de buenas ideas que materializan una canción que va mejorando a base de matices y un riff muy acertado. "Separate" cierra el disco a cámara rápida, sellando un tema que recuerda a los últimos Pearl Jam.

Defend Yourself  es un retorno que debería provocar envidia a todas esas bandas que han vuelto a publicar un trabajo después de diez años o más. Es, ante todo, una buena colección de canciones grabadas sin pretensiones, con el sonido fiel que caracterizó a estos estadounidenses a principios de los noventa. La tendencia general del álbum es de notable alto, pero hay ciertos temas (Once, Final Days y Depend) que convierten Defend Yourself en una grabación indispensable para aquellos que les interese lo acontecido musicalmente en los EE.UU. a finales de los ochenta y, sobre todo, es de escucha obligatoria para los incondicionales de estos genios de Massachussets.