Es de dominio común que las segundas partes, salvo rarezas de incuestionable valor, son escasas en el mundo del celuloide. Me refiero a aquellas que continúan o preceden la historia de una, la primera, gran película. Esta es la situación, más bien reto, ante el que se encontraba Taylor Sheridan. El guionista de la aclamada, y con razón, Sicario, asumió la escritura de la segunda parte del film dirigido por Villeneuve. El realizador de moda en la ciencia ficción saltó del barco para dedicarse en entrañas y alma a la segunda parte de todas las segundas partes, Blade Runner 2049. Pero esa es otra historia.
Sin el director original y con un nivel harto difícil de conseguir, los de Columbia Pictures le dieron la oportunidad, en forma de bomba debajo de la cama, al director itálico Stefano Sollima. Sollima es un consumado especialista en historias de violencia y corrupción. Como ejemplo sirvan Suburra y All the Cops Are Bastards. También había otras sustituciones que hacer; El compositor Jóhann Jóhansson había fallecido el pasado mes de Febrero de forma inesperada, por lo que se contrató al también islandés Hildur Guðnadóttir. Pero, sin duda, la baja más sensible de todas fue la de Emily Blunt, quien en Sicario brilla con luz propia y arrasa con todos aquellos que comparten con ella algún plano, Brolin y Del Toro incluidos. Estos dos últimos aceptaron el reto y encabezan el reparto de esta segunda parte, en la que nos adentramos a continuación.
Sicario: El Día del Soldado comienza con una primera hora excepcional. La tensión y el equilibrio brillan en una historia algo desgastada, pero que cumple con las expectativas. La trama de la primera entrega deja paso a un guión que recurre al terrorismo islámico, combinado este con el eje de los dos films: el narcotráfico mejicano.
La fotografía de Dariusz Wolski y la agilidad con que Sollima rueda las escenas de acción hacen que el espectador caiga enseguida en las fauces de la trama. En este primer tercio de metraje la película emerge victoriosa de cualquier comparación, llegando incluso a superar por momentos al de Villeneuve. Toda la máquina está perfectamente engrasada. Actores, fotografía, música, actores y guión toman la pantalla en pos de materializar un estupendo thriller de acción... pero la segunda parte del film cae inexorablemente.
¿La razón? El guión. Pese a ser un escrito sobrio aunque cadente de originalidad, Sheridan apuesta por unas situaciones forzadas, incluso inverosímiles, con las que el guionista parece intentar aderezar lo insulso de la propuesta. El resultado, por desgracia, es del todo inapropiado. El tono compacto, serio y sobrio conseguido en la primera mitad paga los platos de ciertos giros, alguno verdaderamente sonrojante, que sitúan el tramo final de Sicario: El Día del Soldado cerca del surrealismo, género que no casa muy bien que digamos con el thriller.
Una verdadera lástima pues todo apuntaba a que la película pasase a ser una de esas rara avis del cine, en las que una secuela iguala o supera a una gran primera entrega.
Lo mejor: Las escenas de acción y el primer tercio del film
Lo peor: El carácter surrealista e improbable de la segunda mitad
Nota: 6

