Durante los primeros segundos de Hobo with a shotgun da la impresión de que el espectador está ante un proyecto con tintes "tarantinescos" y trazos de los western de Leone. La banda sonora, lo títulos de crédito y la fotografía invita a ello indudablemente ya que el primer largometraje de canadiense Jason Eisener es un homenaje, y algo más. El homenaje tiene como objetivo devolverle el favor al western y al thriller policiaco de los sesenta y los setenta. Eisener no se corta. Utilizar el technicolor en el cine actual es tan raro como ver a Bogart interpretar el papel de El Nota Lebowski. Es extraño, pero es un gustazo, sobre todo si vas a hacer una película violenta pues la sangre toma un poco más de protagonismo. Y esta es una película, ante todo, violenta en el aspecto visual y dialéctico. Eisener no se esconde y parece que le importa un rábano lo que es políticamente correcto. Expresa lo que quiere expresar cueste lo que cueste aunque, en ocasiones, pueda parecer un tanto efectista.
Toda maldición y toda bala han de tener a un personaje que pulse el botón "on" en el panel de destrucción. Este personaje es el vagabundo, a quien da vida Rutger Hauer (Utrecht, 1944). Hauer es, sin lugar a dudas, el estandarte del título. Sobre sus hombros recae casi todo lo que acontece en el guión de John Davies, que no sólo plasma cinismo y depravación en el texto, sino también compasión y empatía. Hauer muestra sus dotes para enternecer con una mirada, como ya hizo con la inolvidable La leyenda del santo bebedor, y para encarnar a un tipo con muy mal genio (todos recordamos Blade Runner). Uno de los elementos destacados de Hobo with a shotgun es Gregory Smith (Toronto, 1983), integrante de la serie Everwood , y quien trabajó en 2007 con Richard Attenborough en Dentro del círculo. Smith interpreta a Slick, un personaje particularmente despiadado cuyo objetivo es ser un digno heredero de su padre, también practicante de aberrantes costumbres, cuyo papel recae sobre Brian Downey, conocido por la serie de ciencia-ficción Lexx.
Una película sangrante, incómoda, no apta para todos los estómagos. Tiene un envoltorio de caramelo ácido para quienes busquen películas con un nuevo concepto de maldad y violencia cuasi gore. Véase solo o, en todo caso, en compañía de amiguetes atiborrados de protector estomacal.
