Parece lejana aquella década de los ochenta.
Tal observación nos hace sentir un poquito más mayores a aquellos que, de una u
otra forma, vivimos aquellos
años. A día de hoy aquella década
está de moda. En general me parece una mala idea; una iniciativa ñoña y vintage
que, eso sí, funciona con USB y batería de litio, vayamos a que se me joda
mientras voy en la bici.
Por eso ha sido una muy grata sorpresa encontrarme con un
grupo actual que actúa de máquina del tiempo. Me hacen viajar a Washington DC.
Fecha de avistamiento: 1980. Joder, miro a mi alrededor y veo a una multitud de
desalmados con cresta machacándose los unos a los otros a ritmo de pogo. Y en
ése escenario está la banda que es el objeto de nuestra mirada telescópica:Ulises Lima. Me dicen que son
españoles. No me lo creo. Les pido el DNI. Son de Madrid. Dios.
Perdonen esta fantasía matinal sabor a earl grey, pero es lo
que invade mi mente al escuchar su último elepé: For All That Matters.
En su primera escucha el plástico emite un olor a Dischord
Records que es, en primera instancia, tan agradable como le puede parecer a
una distinguida dama el aroma a Chanel Nº5. Mientras se despiezan los diez
cortes de los que se compone el álbum, veo imágenes de Ian Mackaye saludando a unos Rites
of Spring pasados por una Thermomix marca Fugazi. Pero Ulises Lima es
algo más que una banda que rinde, sin dudas, un estupendo homenaje a la escena
hardcore de la capital de los Estados Unidos de los años ochenta.
La formación madrileña, compuesta por Paul, Ramon y Tote lleva funcionando desde principio
de la década. Tan sólo a golpe de sencillos y pequeñas grabaciones (me refiero
a la ínfima opulencia financiera de las sesiones) Ulises Lima ha luchado por hacerse un hueco, a base de codazos, en el
panorama musical patrio que necesita urgentemente de savia nueva que se
desmarque de la masiva tendencia pop que llena blogs y sellos discográficos por
doquier.
For All That Matters, publicado en España por Caleiah (casa de nombres tan
interesantes como Rollercoaster Kills ó
Hurricade) y por Good Post Day Recs (Inglaterra), es el
mejor trabajo del trío. Es más melódico, más intenso y está
mejor compuesto que el notable Waiting For The Summer. Las canciones, registradas en
Holy Tubes en tan sólo dos días, son un ejemplo de cómo una banda puede sonar a lo que pretende y a muchas cosas más de las que se les presupone.
Se dice que son emo. Yo, partiendo de
que la etiqueta es, cuanto menos, sospechosa, considero que Ulises Lima son punk, hardcore, rock….
Escuchen el corte que abre el disco, Wage,
y juzguen por ustedes mismos.
Los trallazos típicos del género se mezclan con
cambios de velocidad e intensidad que hacen que el oyente no se pueda acomodar
a un solo sonido. Éste es uno de los grandes méritos de este For
All That Matters, que responde a una etiqueta en concreto, el hardcore,
pero que la moldea, la estira y la moja, añadiendo así un incentivo en vías de
extinción: el lenguaje propio. Estamos pues ante la mejor entrega de una banda
joven que, si sigue apostando por su propio instinto, nos va a dar más de una
buena noticia en el futuro, que se presenta en forma de polaroids digitalizadas repleta de bandas pop que no dicen nada en absoluto.
